Nosotros los que nos ocupamos de la filosofía
tenemos que ver con una materia muy sutil: el sentido, y junto con ello,
con la orientación existencial del hombre. Papel similar juega
la religión y el arte, todos ellos desde perspectivas muy distintas.
Vemos a los seres humanos estar constantemente ocupados de cosas, de artefactos,
de productos, y, ante todo, del dinero; pero, existe también la
posibilidad de ocuparse específicamente del sentido que debe animar
a lo anterior.
Con los griegos podríamos decir que esa materia (el sentido) corresponde
al logos, y, ayudándonos de Heráclito, podemos agregar que
se trata de "escuchar al logos" para orientarnos existencialmente.
Mas, en cuanto a esa orientación, a diferencia de la religión,
lo que entrega la filosofía no es tanto unas semillas específicas
y concretas que nos mueven a actuar de acuerdo a ciertos parámetros
y siguiendo un determinado rumbo. La pregunta de Kant de corte moral "¿qué
debemos hacer?" corresponde entonces plantearla al interior de la
filosofía dentro de la perspectiva de un despejo heideggeriano,
en cierto modo de una preparación para actuar, sin que ello implique
desde ya que debemos hacer esto o lo otro, tomar tal decisión o
tal otra.
Cristóbal Holzapfel, Aventura ética (extracto)
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